Hola amig@s
Como sabéis, el Ginkgo biloba es un árbol que me apasiona y aunque hace unos años conseguí uno pequeñín quería uno más formado y de mayor porte. Llevaba mucho tiempo detrás de un buen ejemplar, pero siempre llegaba tarde a la importación de Japón de los distintos proveedores penínsulares. Normalmente los ponen a la venta a finales de enero ó a principios de febrero, después de la cuarentena, pero los árboles buenos se agotan rápidamente ó son muy caros. El caso es que a finales de septiembre, me puse en contacto con Antonio, de Bonsaionline, quién suele tener buenos árboles, aunque a la altura del año en que estábamos no tenía muchas esperaranzas. Le mandé un correo y en menos de un minuto me contestó que tenía un bonito ejemplar a muy buen precio.
Esta fué la primera foto que me mandó...
Era más o menos lo que buscaba, el substrato era el de origen y la maceta no me gustaba, pero el precio estaba muy bien y rápidamente llegamos a un acuerdo. Decidimos esperar a que otoñase completamente para hacer el envío, pues quería que el árbol no alterase su ciclo natural por el cambio del clima granadino al canario. Antonio, tan profesional como siempre, me fué enviando fotos con los diferentes cambios del árbol.
Así estaba con su precioso tono dorado otoñal. Esta foto me la mandó a principios de noviembre...
No sé si conseguiré repetir este tono dorado en Canarias, porque el Ginkgo como casi todos los caducos necesita sentir el frío para otoñar y en Canarias, afortunadamente, tenemos un clima primaveral constante.
A finales de noviembre, estaba completamente otoñado...
Después de esta foto decidimos que era el momento del envío. Para evitar el atasco de las fiestas navideñas se envió a principios de diciembre y pese a haber pagado envío urgente 72 horas por Correos, el árbol tardó en llegar 22 días, cuando ya lo daba por perdido en aduanas. Ya sé que me quejo constantemente, pero ésta es una muestra más de lo que nos cuesta a los canarios traer bonsáis y material para bonsái desde la península. No todos los vendedores envían a Canarias y además de los elevados gastos de envío, corremos el riesgo de perder la compra en aduanas...
Para ahorrar en futuros gastos de envío, aproveché para comprarle a Antonio unas tijeras cortabrotes Ryuga de acero inoxidable, que tenía también a buen precio. Así estaba el Ginkgo justo después del momento unboxing...
Después de 22 días encerrado en una caja, el árbol llegó a punto de brotar, hinchando yemas y asomando ya el verde en alguna de las puntas. Como el substrato era el de origen, decidí trasplantarlo enseguida, aprovechando la visita navideña de mi amigo Salva, del blog Pasión por el Shohin. Le tenía preparada otra maceta pero el árbol era más pequeño de lo
que había calculado y no le iba bien. Afortunadamente Salva tenía guardada esta
maceta esmaltada con un bonito color azul y me la regaló...
Como se ve, tenía un buen pan de raíces .Usé akadama y picón, mi mezcla habitual...
Para no correr riesgos, lo cubrí con musgo Sphagnum...
Aunque habrá quien piense que quizás le hubiese venido mejor una maceta más baja y un poco más
pequeña, a mí me gusta mucho ésta y además los Ginkgos prefieren las macetas profundas, por lo que
ésta le vendrá bien por unos años. Como estaba adelantado, la última semana de enero lo aboné fuertemente con abono sólido japonés de liberación lenta y a principios de febrero empezó a brotar...
Otro detalle de la brotación ...
Y así estaba esta mañana, totalmente brotado...
P.D. El Ginkgo es un árbol muy particular. Su diseño habitual en forma de llama no deja mucho espacio a la imaginación ni a la creatividad del bonsaísta por lo que entre los puristas tiene más detractores que seguidores y seguramente no les falta razón. Además no reduce el tamaño de la hoja con el defoliado, hay que alambrarlo con mucho cuidado, es muy lento en su crecimiento, cicatriza muy mal y tiene riesgo de pudrición en las raíces, pero a mí es un árbol que me gusta muchísimo y se ha convertido en un nuevo inquilino del jardín de Ishi Kasai.
Saludos






















